EXPERIENCIAS

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     Dicen que la primera y mejor atención temprana comienza en casa con la familia, ya que es donde mayor parte del tiempo pasa el bebé.

      Desde muy pequeño, David ha tenido estimulación por los cuatro costados. Pero, tal y como hice también con mi hijo mayor.

     Cierto es que, quizá he pasado mayor tiempo estimulando, debido a que, al ser el segundo hijo, la experiencia es algo mayor y los nervios están más templados. Lo que sí he hecho, es disponer de más tiempo para poder estar con él, por mi paro obligado en el trabajo. Aclarar que este hecho no se debe a que mi hijo tenga Síndrome de Down, sino al injusto mundo laboral en el que nos encontramos.

      Desde que comencé la orientación, información y formación, gracias a la Asociación de Almería para el Síndrome de Down (ASALSIDO), todo va sobre ruedas. Los grandes especialistas que aquí trabajan nos orientan en ejercicios, estimulación (sensorial, motriz, cognitiva…) que trabajan en el Centro, pero que nos incentivan a hacer en casa, que es aquí donde el bebé se siente más cómodo y seguro.

       Quiero destacar, que en esta asociación la primera “estimulación temprana” es para las familias, ya que entramos a las sesiones para ver a nuestros pequeños trabajar y aquí los profesionales nos hablan, dirigen, oyen y orientan en todo. Son grandes especialistas y grandes personas que al oír nuestras historias se convierten en psicólogos, asesores y parte de la familia. Desde este pequeño espacio cibernético, mil gracias a todos, especialmente a Apolonia y a Jose. Gracias por existir, sin vosotros no sería tan ameno y divertido.

      En casa, estimulamos todos, desde los abuelos, tíos, primos, amigos, vecinos, hermano, padres… hasta los animales domésticos que tenemos (perro, tortuga, perdiz…) y, por supuesto, todo el entorno natural y social en el que vivimos. Porque, todo lo que nos rodea es directa o indirectamente estimulante.

      Soy de las que piensa que una de las mejores maneras de aprender, es mediante observación directa, experimentación o vivencias, manipulación y, sobre todo, paciencia y cariño. Y, precisamente esta es mi filosofía para con mis hijos.

      Por eso, siempre que podemos salimos en busca de nuevas experiencias: visitas  a la playa, al campo, parque, a la nieve, a visitar a la familia de Córdoba o Madrid, y todo siempre en familia. Para mi esto es muy importante; no me gusta hacer las cosas por separado con mis hijos, sino que quiero implicar a ambos en todas sus vivencias. Por ejemplo, si pintamos o hacemos manualidades, tanto Pedro José como David trabajan juntos. Si enseñamos a David conceptos básicos (dentro/fuera, abierto/cerrado, arriba/abajo…, etc.) siempre lo hacemos jugando, y, en este caso, aprovecho la ayuda del hermano mayor para que se lo enseñe a David. Precisamente la mejor estimulación para David, es la de su hermano.

      En este post, voy a centrarme en una excursión a la nieve y a la Roza. Mi hijo mayor tenía muchas ganas de visitar la sierra con nieve y aprovechamos el invierno para ir. David era la primera vez que tenía contacto con este entorno y, por supuesto, lo pusimos en la nieve para que tocara la textura, la temperatura, dureza… y, como no, hicimos un muñeco de nieve, viendo disfrutar a su “tete” (mi hijo mayor, que así lo llama David) tirarse por la ladera nevada y pelearse con su papá y su tío en una batalla de bolas de nieve.

      Pasado el frío invierno, fuimos a pasar el día a la sierra: La Roza.

      Ese día quedamos con unos amigos de mis suegros y fuimos a pasar el día y hacer una barbacoa, aprovechando el buen tiempo que aquí en Almería tenemos, y de paso, conocían al “famoso David”.

      Fue un día espectacular el poder pasear por la sierra, oír el agua correr, poder tocar el agua fresca del riachuelo, ver los huevos de ranas, los pájaros cantar, el sonido del aire y las hojas de los árboles al moverse… David se lo pasó genial rodeado de nuevas sensaciones que le maravillan y ayudan a crecer y aprender.

 

      Como un pequeño inciso en la narrativa, y como algo que me llama la atención cuando digo a la gente que mi hijo David tiene SD. Mis amigos no lo ven como “algo raro o especial”, al contrario, lo aceptan tal y como es y lo disfrutan muchísimo. Pero, hay gente que tiene ideas equivocadas y anticuadas sobre el SD y, en alguna ocasión, lo han mirado y remirado intentando ver algo extraño o no sé qué pasará por su cabeza. Algunos lo miran con ternura y quizá pena; otros hasta hacen comentarios como:

“Mira si es hasta bonico” o “Desde que he visto a tu hijo ahora veo un montón,  parece que los han soltado” o, ” Claro, es que ‘estos niños…’ “

      En definitiva, llego a comprender la ignorancia que hay aún sobre el SD, pero, gracias a David y a personas con SD u otra discapacidad, demuestran día a día que son personas como tú y como yo. La mayoría de la gente se da cuenta de sus errores, de sus estereotipos anticuados… y comienzan a hacer, o mejor dicho, comienzan a abrir sus mentes y comprender que, si miras a tu alrededor, nadie es igual a ti. Todos somos diferentes físicamente, psicológicamente pero, todos debemos ser aceptados, respetados y queridos. A mi hijo mayor siempre le he dicho y sigo diciéndole, que trate a todo el mundo como le gustaría que lo trataran a el. Que se rodee de gente buena y aquellas personas que no le gusten, las evite y siga por su camino, por su vida, y siempre con el mayor respeto. Y, este, amigos, es mi otro lema de vida.

                                                                   Gracias, una vez mas y hasta la próxima.

Continuará….

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