“Mi regalo de Reyes”

Cuando me dijeron la fecha de parto de mi segundo hijo, me dio risa. David nacería un 7 de Enero y yo les decía a todos que mi regalo de Reyes era un “Nenuco completo”.

Todos estábamos algo nerviosos ante la llegada de un miembro más a la familia, en este caso, llegaba el hermanito pequeño de mi hijo Pedro José, que contaba con tres añitos y medio.

El embarazo de David, tal y como he comentado en otro post, fue mas bien malo; vomitando y con mareos hasta que cumplí los 6 meses de gestación. Era un niño muy movido dentro de mi barriga, no paraba.

IMG-20170808-WA0019Su hermano mayor le contaba todo lo que harían cuando llegara a este mundo mientras me acariciaba la gran barriga.

Llegaba la Navidad y se aproximaba la fecha señalada. Recuerdo que estaba con contracciones, eran las preparto. El día 4 de Enero, fui  a las correas. Allí estaba la ginecóloga que me vio, puesto que el mío estaba de vacaciones. Decía que tenía contracciones y que estaba de parto. En la ecografía estaba todo correcto. Era un bebé de unos 3 kg y 50 cm aproximadamente. Ella me miraba y se reía cuando me explicaba que mis contracciones eran de parto y no me estaba enterando de nada. La miré y le contesté que sí que las notaba pero que aún no era el momento. En fin, salimos de la consulta muy contentos tras ver y comprobar que todo estaba bien.

Llegó el día de la cabalgata de Reyes y yo no me encontraba del todo bien. No acompañé a mi hijo y a mi marido a recoger los caramelos y a ver los ansiados Reyes, porque intuía que si me ponía a caminar, daría a luz enseguida y eso no podía ser, pues tenía que ver la carita de mi hijo a la hora de abrir los regalos. ¡No podía faltar en ese día tan especial para él!

El día 6 de Enero, seguía algo regular, pero pude estar con mi hijo abriendo sus regalos y disfrutando de esa cara de ilusión al abrirlos. Después, fuimos a recoger los regalos que los Reyes Magos habían dejado en casa de los abuelos y titas. Y… camino a casa en el coche, noté una gran contracción y le dije a mi marido que controlara el reloj. ¡Tenía contracciones cada 5 minutos! ¡David venía ya!

Así pues, a las 7 de la tarde decidimos irnos al hospital a Almería (vivo a unos 65 km de la capital y tengo en coche casi 1 hora de viaje). Una vez allí, el matrón me examinó y me dijo que aún no estaba de parto. Lo miré asombrada y le pedí que me dejara allí porque sí que lo estaba.  No era madre primeriza y sabía cuáles eran las contracciones que me indicaban el inicio de parto. Su contestación fue que me fuera a casa y me diera una ducha de agua calentita y descansara. Pues, dicho y hecho, volvimos a casa y pasamos a recoger a mi hijo de casa de los abuelos. Hice caso a su consejo y me di una ducha de agua calentita y, ¡eureka!, las contracciones cesaron, de momento.

A las 10 de la noche, desperté con un fuerte dolor. Comencé a caminar por la estancia, a respirar y controlar las contracciones. Más tarde, desperté a mi marido y volvimos a marchar al hospital. Al llegar, el matrón me examinó y comprobó que sí estaba de parto. Ya podéis imaginar la mirada que le eché cuando me confirmó lo que ya todos sabíamos (jajajaja)

IMG-20170808-WA0018En fin, el parto fue maravilloso y en tan solo 4 horas, tenía a mi hermoso David sobre mi pecho. Un niño, grande y hermoso, fueron las palabras de la ginecóloga, ya que pesó 3,840 gramos y 51 centímetros de longitud. Tras el pesado y medición llegó el pediatra. Era un momento de felicidad y sólo podía mirar a mi bebé y besar a mi marido, pero, al mirar hacia donde estaba mi recién nacido, observé las espaldas de la ginecóloga y el matrón que asentían con la cabeza a lo que el pediatra les decía. Posteriormente, éste me miró con ojos arrasados (o eso me imaginé yo), hizo una leve mueca de sonrisa, afirmó con la cabeza y marchó.

20160108_085354En aquel momento aún  desconocíamos que mi hermoso bebé tenía Síndrome de Down. Nadie nos dijo nada, pero, todos los allí presentes, excepto nosotros, ya conocían la noticia.

Mientras me llevaban a la habitación asignada, me explicaron las enfermeras que se llevaban a David para hacerle unas pruebas rutinarias, que todo estaba bien, que no me preocupara y, de paso, descansara, ya que había parido a las 4 de la madrugada del día 7 de enero y, más tarde, ya me llevarían a mi pequeño.

En la habitación 315 del hospital, estábamos mi marido, mi mamá y yo. Ellos me animaban a que descansara, pero, en mi raciocinio, no podía parar de pensar en por qué mi bebé no estaba conmigo. No lo entendía.

Pasaron 4 horas, las más largas de mi vida, hasta que llamaron a la habitación para que el papá del niño llevara la ropita para vestirlo. Mi madre lo acompañaba con toda la ilusión del mundo, pero esa ilusión se quedó en la puerta porque no la dejaron entrar. Sólo pasó el papi. Al volver mi madre a la habitación y explicarme lo sucedido volvió mi inquietud.

IMG-20170808-WA0013Al final, mi espera se vio recompensada al entrar en la habitación y en su cunita, el bebé más gordito, rosita y precioso de la planta (así lo llamaban las enfermeras y además el único varón de esa mañana). Al mirarlo se me pasaron todos los miedos y preocupaciones anteriores. Pilar (pediatra), Ana (enfermera) y mi marido, entraron y le dijeron a mi mamá que esperara fuera. Mis temores volvieron y supe que algo pasaba.

Pilar se sentó en los pies de la cama, me miró a la cara y me dijo: – Felicidades mami, tienes un bebé preciosísimo, tal y como puedes ver, gordito y sano, pero…

IMG-20170808-WA0014Mi conciencia gritó ¡Dios! ¡Qué pasa! Miré a mi marido y vi su cara desencajada, sus ojos arrasados y tragaba saliva con dificultad. Volví a dirigir mi mirada a Pilar y esperé sus palabras. Esas palabras que se me grabaron a fuego en el alma y me dejaron helada.        “Tenemos sospechas de que tu lindo bebé tenga Síndrome de Down”. Mi cara era un poema pero le dije que se equivocaba, que hiciera todo lo que tenía que hacer. Todo lo que a mi me explicó se lo comentó a mi marido a solas cuando éste le llevó la ropita. Pobre, el mal rato que pasó allí solo sin ni un apoyo y con la ilusión destrozada, en aquel momento, por esas palabras y la ropita en una de sus manos. Quiero destacar y agradecer la labor de esta maravillosas mujeres, Pilar y Ana porque aún hoy  me soportan y me guían. Y por supuesto a Pilar (ginecóloga) por ayudarme a traer a  mi David, y como no a todo el equipo médico (matrón, anestesista, enfermeras, pediatra y su gran ojo clínico….). Gracias.

La verdad que, en aquel entonces, como nos ha pasado a todas las que hemos vivido la misma experiencia, la tierra se abre ante tus pies y caes al vacío. Pero, al pasar ese nubarrón, y mirar a mi hijo, supe que era eso, MI HIJO. Que lo querría igual tuviera lo que tuviera, fuera como fuera y sea lo que sea. Es mi hijo y el resto, me daba igual. Sin diferencias, sin etiquetas, sin expectativas sobrevaloradas… simplemente, él: David.

2017-08-08_16.15.06

Con su bisabuela Lola

Así, el día 7 de Enero de 2017, celebramos su primer cumpleaños. Faltaron la trupe de amigos bebés, pero sé que son fechas difíciles para juntarnos todas. Estuvimos toda la familia, incluso la bisabuela Lola, que vino a pasar este día tan especial tal y como hizo cuando nació su segundo biznieto, David. Este día fue impresionante, porque ya no había miedos, ni lágrimas, sino todo lo contrario. Había paz, alegría, amor… y mil pensamientos y sentimientos positivos que nos inundan día a día el corazón.

¡Felicidades pequeñín por este año lleno de sorpresas! Gracias por enseñarnos que el Síndrome de Down no te hace diferente ni especial al resto, sino que eres tú y sólo tú. Uno más en la familia, amor puro por su hermano mayor, otro “trastillo” más en casa, pero, sobre todo, eres despertares felices, sonrisas inmensas y un pilar para tu hermano mayor que te ama con locura (eso me dice que ponga).

Ahora nuestro camino está hacia adelante, así que, los cuatro cogidos de la mano, con el apoyo y empuje de nuestra familia y amigos, haremos el recorrido despacio, a vuestro ritmo, sin prisas . Si alguna vez caéis, aquí estaremos para ayudaros a levantar.

Este pensamiento es el que tengo con mis dos hijos. Digo siempre a todo el mundo que estoy completa. Un marido que esta a mi lado siempre, una familia que nos adora y mis dos hijos: el día y la  noche. Mi día y mi noche. Los adoro y son mi fuerza vital.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s