Cómo es César?

Siempre hablo de lo que hace, de a dónde va pero no sabéis cómo es. Cuando nació Cesítar mi bloqueo mental y  la invasión de sentimientos no me dejaban ver al hijo que me miraba diciendo quiéreme y te sorprenderé. Cuando ya por fin pude dejarme llevar me encontré con un bebé que no se diferenciaba en nada a los cuidados que le di a su hermano.i Ciertamente no se pone malito de manera frecuente. Nació sin ninguna enfermedad vinculada al síndrome de down. Asiste a la guardería como cualquier niño,se queda muy contento y eso te da mucha tranquilidad, aquí interactúa con sus iguales y su seño también tiene interés en enseñarle cositas, recibe tres sesiones semanales de atención temprana donde por suerte su papá y yo nos las repartimos para poder disfrutarlas con él y aprender a reforzarle. Llega a casa con una sonrisa que te dan ganas de comértelo.Tiene un ricón de juego con un espejo para que aprenda a conocerse y a imitar, y cuando lo siento ahí desordena los juguetes en un minuto, parece que haya pasado un huracán por el comedor, los que más le gusta son los musicales para bailar, las pelotas con las que juega solo o con nosotros y los sonoros con los que se vuelve loco haciéndolos sonar. En esta misma habitación tenemos una terraza con una puerta corredera y como se encuentre la puerta entre abierta la termina de abrir y se escapa gateando a jugar al aire libre. Le encanta que le canten canciones infantiles y bailarlas al compás.Es testarudo cuando quiere hacer algo por mucho que le regañes él insiste en hacer lo que le de la gana. Sus manos parecen pinzas, ya a más de uno nos ha derramado la comida o la bebida que teníamos en la mesa. Es tierno como un melocotón, le gusta que lo abraces, que lo beses y reírse a carcajadas. Cuando hace buen tiempo, por las tardes se baña con su papá y su hermano en la piscina que hemos puesto en casa, no para de chapotear y no quiere salirse, después nos vamos al parque allí juega en el suelo, come gusanitos, los primos, los amigos y familiares lo pasean en los columpios. Otras veces nos vamos a la playa donde disfruta donde más le gusta, en el agua. Pero con quien mejor se lo pasa es con su hermano, ya empiezan a jugar juntos y se les ve una complicidad que te llega a emocionar. Lo que cuento como podéis ver no es tan diferente a la vida de otros bebés. He aprendido a no compararlo con niños de su edad, que evidentemente hay diferencias en maduración, pero César es César. Soy consciente que conforme vaya creciendo habrá más diferencias con sus iguales, pero también sé que lo adoro como es, que él no ha elegido tener un cromosoma de más, y como no se lo podemos quitar respetaremos su ritmo de aprendizaje y lo apoyaremos en todo.Solo pudo resumir este post diciendo que TE QUIERO y que haces que me acueste a diario con una sonrisa.

En mi próximo post os contaré qué espero como madre. Gracias por seguirnos y compartid por las redes nuestro mensaje.

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