La felicidad tiene nombre: se llama David.

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Felicidad en estado puro.

Por fin llegó el día de regresar a casa, aún con la incertidumbre de saber a ciencia cierta si David tenía o no síndrome de Down.

Teníamos que esperar unos 21 días para que nos llegara el cariotipo.

Ya sabéis,  las que sois mamis, que los primeros días son complicados. Estás cansada, tienes ganas de relajación…, pero como es normal, todo el mundo quiere visitar y conocer al nuevo bebé y dar la enhorabuena.  Tengo que reconocer que, sinceramente,  lo que menos quería era visitas, pero también sé que es normal hacerlas.

Mi familia siempre estuvo ahí para todo lo que necesitara y contar con ellos es muy importante.

Tras dos días en casa, llegó la hora de hacerle la prueba del talón.  Fuimos al centro de salud y se la hicieron. Me dijeron que al sospechar de tener síndrome de Down, había que repetirla a los 15 días.  En mi pensamiento… ¡más pinchazos! Pero bueno, si son necesarios, adelante. El enfermero que realizó la prueba me dijo que David estaba un poco amarillo. La verdad que sí lo estaba; mas bien naranja. En fin, me dijo que si lo notaba más amarillo que lo acercara a urgencias. Vale, otro susto más. Al día siguiente,  fuimos a urgencia a la Virgen del Mar (centro hospitalario de Almería ) para que lo revisaran por urgencias. Mi gran suerte, estaba Pilar Infante, la pediatra que me llevaba a mi hijo y me dio la tremenda noticia. Al vernos, nos miró y al mirar a David,  me dijo que había que hacerle una analítica porque, dependiendo del nivel en el que estaba la bilirrubina, se tendría que hacer una transfusión de sangre. ¡Dios mio! ¡Tan pequeño!

La espera fue cortita. David debería quedar ingresado porque tenía la bilirrubina muy alta. Si seguía subiendo, realizaríamos la transfusión.  Nos pidió grupos sanguíneos y, ¡Zas!, ninguno somos compatibles. Yo soy O positivo, mi marido A positivo y David… era ¡A negativo! Un 25 % tenía de que su grupo sanguíneo fuese negativo. No me lo podía  creer. Pensé : qué mala suerte tengo.

Al vernos derrumbados, Pilar nos dio ánimos y nos dijo que nos ingresaba y veríamos la evolución. Cuatro días estuvimos y David evolucionaba perfectamente. Y allí, mientras mi niño se recuperaba, me vinieron noticias. Una chica había dado a luz a otro niño con sospechas de síndrome de Down y, tampoco sabía nada. Yo no tenía cuerpo para acercarme. Debían asimilar la noticia. El niño se llamaba César  y su mami, Carmen. Y desde ahí, hice un seguimiento por si con el tiempo nos poníamos en contacto. Hoy por hoy forma parte de este blog y de nuestra vida 😊.

Salimos del hospital y no me acerqué  a visitar a Carmen. Yo quería llegar a casa y achuchar a mi pequeño.

Tras una semana, mas o menos, David se resfria y acudimos, otra vez, a urgencias. Pronóstico, hay que ingresar al niño con bronquiolitis. Así que, otros 5 días ingresados y después, a casita ya por fin.

Mi llegada a casa fue ansiada pero mi hijo mayor había pasado bastante tiempo sin mí y cuando llegué,  me rechazaba. Me decía que no era su madre, que lo había abandonado. Duras palabras las que me tocó oír,  pero en parte tenía razón.  Él es también pequeño y le hacía falta su madre y, obviamente, no estaba. Hablado con él e intentando hacerle comprender la situación, al final se le pasó la rabieta.

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Siempre juntos.

Lo primero que hacía todas  las mañanas al despertarse era ir a ver a su hermanito en la cuna. Todos mirábamos la cunita para ver a ese bebé regordete dormir y cuando despertaba… aparecían esos ojos tan expresivos y esas muecas tan graciosas y eso, eso era la felicidad en estado puro.

Por fin David se recuperó de todo. Quiero aclarar que la ictericia y la bronquiolitis no son por tener un cromosoma más, eso le ocurre a cualquier bebé  con o sin SD. De manera que me puse en contacto con Vanesa, mamá de Sofía, para que me acompañara a la Asociación de Almería para el Síndrome de Down (ASALSIDO) y allí,  orientarme sobre los pasos que debería realizar a partir de ahora.

Os estaréis preguntando cuánto nos duró el “duelo”. Si os soy sincera, en mi caso, solo una semana. Suena raro, pero fue así. En cuanto tuve a David en mis brazos, amamantándole, vi que era un niño, nada más. Así que dejé de ver un cromosoma más y comencé  a ver a mi hijo. Pasé de la angustia a la felicidad plena. Dejé  de mirar al futuro y me centré  en el momento. Pasé  de pensar en qué  será  de él  el día de mañana a disfrutar de cada segundo. Tiré mis miedos, prejuicios, estereotipos por la ventana para poder empezar a vivir sin mirar a mi alrededor. Sólo mi pequeña familia y yo.

Mirar día a día los logros que consigue como cualquier bebé y tratarlo como tal, eso es plenitud.

Levantarte por las mañanas, escuchar sus balbuceos, asomarte y que él  te mire con esa sonrisa desdentada… eso… eso es… FELICIDAD.

Por eso, valora lo que tienes y disfrútalo al máximo, porque esos pequeños momentos solo pasan en ese instante.

María José y Pedro José.

4 comentarios en “La felicidad tiene nombre: se llama David.

  1. Loli dijo:

    Sabes me ha encantado tu historia y no hay mucha diferencia con otras historia tenga o no down. Hace un año cd estaba embarazada y llega el momento firmar el dichoso papel de que en caso de malformación abortar yo pregunté q si era down no abortaría ….Me miraron …Y me dijeron …Tu firma luego decides …Pero su mirada …Era ….Estos están locos. A ver si con padres como vosotros se normaliza de una vez. Besos y suerte

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    • maryjosemolero dijo:

      Gracias!!😊 tienes razón. Yo también pienso lo mismo. Tener un niño/a con síndrome de down no es nada malo. Reitero que n es una enfermedad pero… cada uno es libre de hacer lo que tenga que hacer y siempre ha de ser respetado. La verdad que la llegada de David nos ha traído otra perspectiva de la vida y sobre todo un montón de felicidad. Mi hijo mayor me dice que esta enamorado de su hermano y que es el niño mas guapo del mundo después de él, claro 😂😂😂

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  2. isabel acosta caceres dijo:

    Soy la abuela de Uri y todo lo que estoy leyendo en vuestro blog, me esta emocionando, soy incapaz de leerlo sin que me entre una congoja y se me salten las lagrimas de emoción.
    La noticia del SD de Uri la recibí con el miedo de lo desconocido, con los prejuicios en los que hemos sido educados, me daba pena por mi hija, pensaba en la carga tan dura que la vida le había encomendado.
    Tuvimos la suerte, como muchas de vosotras de que se cruzara en nuestro camino Pilar Infante, y con sus consejos y su cariño y toda la informa que entre todos hemos ido recabando, hoy en día no cambiaria a Uri por ningún niño del mundo.
    Es la cosa mas bonita que Dios ha puesto en nuestras vidas.
    Lo único que deseo es que el día de mañana sea una persona feliz y entre todos vamos a luchar por conseguirlo.
    Un beso muy fuerte para todas y enhorabuena por las joyas que habéis recibido

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    • maryjosemolero dijo:

      Cuanta razón lleva!!! Estos niños nos dan otra perspectiva del mundo y son increíbles. Uri es… indescriptible porque… qué le voy a decir. Su nieto es un primor y los quiero a todos con locura. Me encantan y es un placer compartir nuestras vivencias y nuestras vidas todos juntos. Hemos creado una gran familia. Besos y gracias por tan bellas plabras.

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